Siempre tuyo, siempre mía, siempre nuestro

Esta frase es emblemática de una carta de Beethoven, ¿realmente podremos tener un momento al que podamos llamar nuestro?

La primera cita con la pareja es un momento único y especial, es definir si realmente existe cierta química, sentir las famosas ¨ mariposas en el estómago´´. Esa ocasión debe ser para recordar, marca el inicio de una nueva aventura que puede durar dos días o tal vez terminar en una iglesia jurando amor eterno.

En la mayoría de los casos el primer encuentro suele ser algo cotidiano; un café, visitar algún sitio para comer o ver la película del momento en una sala de cine. A esto le llamaríamos comúnmente ¨´la típica primera cita ´ pero bueno ¿por qué hacer algo cotidiano? ¿por qué no arriesgarnos a tener una noche llena de sabores y secretos que vayamos descubriendo conforme pasen las horas? Darle un giro a esa primera cita, teniendo una charla con un habano.

En la Ciudad de México existen lugares exclusivos para fumar, son lugares pequeños, en ellos puedes disfrutar de una buena platica, conocer realmente a la persona que tienes a tu lado.

Estos sitios cuentan con un Walking- Humidor; cuartos que cuentan con las condiciones necesarias de conservación del habano (temperatura 16 C- 18 C y humedad 65- 70%) tienen una gran variedad de productos; podrás encontrar las marcas más reconocidas: Romeo y Julieta, Montecristo, Cohiba, Hoyo de Monterrey, H. Upmann, Partagas, y algunas pequeñas, pero con una excelente calidad: Vegas Robaina, Vegueros, Bolívar.

Ya que estamos en el sitio, lo primero que debemos hacer es escoger nuestra mesa. Después solicitar la carta de destilados, los nervios están a flor de piel en este momento. ¿Qué te parecería pedir una copa de vino tinto?  de preferencia merlot o shiraz, sin barrica; será un vino ligero, encontraras fruta fresca (frutos negros) no tendrás un vino que te seque el paladar, al contario será una copa con la que podrás relajarte y las palabras empezaran a fluir

Ahora sí, el momento en el que debemos escoger nuestro habano, se deben tomar en cuenta la intensidad de sabores que   prefieran. Si desean sabores intensos con marcadas especias en boca se puede elegir la marca Partagas, pero en la primera cita nos debemos de ir por las medias tintas, encontrar una media.

Para esta ocasión, la marca Montecristo sería la mejor opción es un referente en el mundo del habano.  Se crea en el año de 1935, su nombre tiene una razón muy interesante; en Cuba a los trabajadores de las fabricas se les lee tres veces al día, El Conde de Montecristo fue tan popular entre ellos que se decidió poner el nombre de esta novela a la marca.

Montecristo cuenta con dos líneas, la clásica que tiene una fortaleza de media a fuerte y en 2009 crearon una nueva línea llamada Open. Esta línea está inspirada en los deportes, por este motivo se definen los nombres de los formatos: eagel, regata, master y junior. La línea cuenta con una fortaleza media, sabores los cuales no saturaran el paladar y podrás disfrutar de una agradable noche.

Te recomiendo para tu primera cita el formato regata (cepo 46 y una longitud 135mm). Tendrás una hora aproximadamente de fumada, fácil de fumar y fresco. Este habano tiene una peculiaridad, es un formato figurado: el gorro que es la parte de donde hacemos el corte termina en pico.  Salgamos del típico habano y corramos la aventura de un nuevo estilo.

Dirigidos en la segunda copa acompañados de nuestra open regata podemos ir subiendo de intensidad en nuestros tragos. Te sugiero pedir un ron Zacapa 23, lo encontraras agradable al paladar, en nariz aromas a cacao, algunas frutas cítricas como piña y naranja.

Dejemos que el ron haga su efecto y junto con nuestro habano, vayamos creando ese vínculo afectivo con nuestra pareja. El primer tercio de nuestro habano se ira quemando y al mismo tiempo iremos creando las primeras anécdotas juntos, donde te puedes perder en la mirada y sonrisa de tu persona ideal. En el retrogusto tendremos una gama de sabores como caramelo, notas de café, tabaco y untuosidad en boca maravillosa.

Es el momento clave de nuestra cita, vamos entrando al segundo tercio de nuestro habano, pidamos un whiskey Glenfiddich 18 años. En boca, percibiremos sabores ligeramente intensos, toques a madera, frutos secos (almendra, nuez) quedaran perfecto con los sabores de nuestro Open regata, que en este punto empezara a mostrar su carácter medio.

En este momento de nuestro encuentro quedaría perfecto una entrada, de preferencia una tabla de carnes frías.  Entre copas y bocanadas vamos formando una excelente noche, en la cual te dejaras llevar por la mejor compañía y creando sabores en tu paladar.

Todavía nos falta lo mejor, lleguemos al final de nuestro Open regata. En el tercer tercio dejemos que el habano hable por nosotros, debemos dejarnos llevar por el momento.

Vámonos a casa pensando en esa sensación de sabores que descubrimos esa noche y sintamos el corazón como late por esa persona especial. Solo basta con una noche y ciertos elementos para que te puedas perder en una ciudad de 20 millones de personas pero que esa noche una sola está destinada para ti. A eso le llamo ser afortunado en esta vida.

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